Biografía 2018-01-18T14:32:23+00:00

SOBRE MÍ

Siempre va bien presentarse en estos casos. Mi nombre es Carlos Castellano, aunque muchos me llaman Pelucca -es una larga historia-. Nací un 13 de agosto de 1990 en Sabadell y, aunque mi infancia la pasé en Ripollet, a los 11 años me mudé a la también localidad barcelonesa de Polinyà del Vallès. Todavía vivo aquí, aunque ahora lo hago con mi pareja, Tamara, compañera de fatigas en lo personal y en lo deportivo. Pero vamos a lo que realmente interesa.

Siempre me ha gustado practicar todo tipo de deportes; fútbol sala en categoría benjamín y alevín, pasando por la natación o incluso el tenis. Pero no es hasta que me voy a vivir a Polinyà cuando empiezo a disfrutar de ellos con más regularidad. Aquí empecé a jugar a baloncesto y me animé a correr. Sí, se podría decir que siempre me ha gustado disfrutar de más de una práctica deportiva. Sin embargo, a los 16 años y por motivos estudiantiles, decidí abandonar el baloncesto y centrarme solamente en correr. Correr no con ningún objetivo competitivo, sino por el simple hecho de disfrutar.

El hábito hace al monje, y es así como le voy cogiendo el gustillo a esto del ‘running’. Ya con 18 años, y como nos pasa a todos, la universidad es un escalón más que tuve que combinar. Así que tuve que ir pensando en cuándo correr mientras cursaba arquitectura superior en la UPC de Sant Cugat, y en cuándo debía estudiar mientras empezaba a engancharme a las cursas populares del vallès y parte de la provincia de Barcelona. Y aquí es cuando vino el cambio.

“A los 16 años empecé a correr. No para competir, sino para disfrutar”

No sé ni por qué ni cómo fue la cosa, pero uno de mis amigos, Miguel, se compró por aquellos entonces su primera MTB en condiciones, una Mérida que hizo replantearme mis perspectivas deportivas. A los pocos meses Alex -otro amigo- y yo también teníamos nuestras respectivas bicicletas de montaña para grabar en nuestras retinas los caminos y trialeras de la Serralada del Litoral, l’Obac y el Puig de la Creu, entre tantas otras rutas que se convertirán en lugares habituales de entreno. La reciente entrada en Decathlon Mollet allá por el 2011 no menguó mi hambre de entreno, ya fuera sólo o acompañado. Siempre que los estudios lo permitieron, combiné el correr y el MTB. Cada vez más y mejor. Ese mismo año, Alex me lanzó la propuesta, ¿Por qué no hace algo diferente? ¿Y si nos hacemos un triatlón?

UN ESTRENO INEVITABLE

Triatlón es una palabra que da impresión, para que mentir. Pero estaba decidido: la Garmin de Barcelona 2011 sería nuestro primer triatlón. Sin bicicleta de carretera, un entreno algo justo y bastante poca gracia, el ‘AC-TEAM’ -así nos hicimos llamar- acabamos nuestro primer triatlón. Esa prueba sirvió para poner el punto y final a aquella temporada. Pero, quién lo diría, me gustaba el triatlón, me encontraba muy cómodo nadando, en bicicleta, corriendo. Disfrutaba con lo que hacía. No acabó aquél año, cuando ya estaba planeando la siguiente campaña, la primera como triatleta federado en las filas del Club Triatló Sabadell.

El año 2012 fue una temporada que sirvió para afianzarme en la hermana pequeña de la categoría reina, la Sprint. Disputé varias pruebas a nivel provincial y, lo más importante, me curtí y supe lo que significaba competir a nivel federado. Cómo olvidarlo, también me estrené en la disciplina Olímpica en Andorra, haciendo un top 100. Quizás una posición irrelevante para muchos, pero importantísima para mí. Para los que no conozcan mi exigencia, la temporada la cerré con la Xtreme Man de Menorca, haciendo un sub5h que me supo a gloria.

TRIATLÓN Y MULTIDISCIPLINA

La temporada 2013 también estuvo cargada de duatlones de montaña, para no perder la forma y ganar competitividad gracias a la dificultad añadida de la montaña y sus desniveles impresionantes. La verdad es que no paré y toqué todos los palos, como se suele decir. Quizás fue el año que más competí entre duatlones, maratones y ciclo turistas de larga distancia (unas 30 aproximadamente). El colofón fue el Iron Cat que, pese a una caída bastante fuerte en el km 30 de la bicicleta, logré finalizar en 12′ 02″ 35″. Ya pude decir que había probado todas las distancias y lo que ello conlleva con su dureza, constancia, sacrificio y mucha voluntad.

“En 2013 ya había probado todas las distancias, conociendo el sufrimiento y sacrificio que ello conlleva.”

Todo eso estaba muy bien pero ¿Cómo mejorar específicamente el entreno? En noviembre de 2013 me pongo en manos de Cesar Varela, ex entrenador entre otros del grandísimo triatleta Iván Raña. Buscaba alguien que me supiera guiar en los entrenos y que me diera una base firme. No fue un objetivo específico, sino un paso más para mejorar a nivel general: dejar la autogestión de mis objetivos deportivos y ponerlos en mano de un profesional. sto comprobé con más triatlones y pruebas de prestigio en 2014, como el medio Ironman de Ibiza, donde pude comprobar la evolución que supuso confiar en César, aunque por cuestiones del transporte no pude disputar la prueba con mi bicicleta y eso dificultó aún más prueba.

BUSCANDO EL TRIATLÓN MÁS TRADICIONAL

En 2015 dejé de entrenar con César Varela. Aprendí de él y de todas las competiciones realizadas en estos años para volver a autogestionarme en triatlones Sprints y Olímpicas, siguiendo un estreno similar y alejándome de otras pruebas como maratones a pie o de montaña. A partir de ahí, ya en 2016, busco un cambio y vuelvo a confiar en un entrenador que controle mi evolución física más que deportiva. Confío en Alex Tinoco, especialista en mejora física de Core.

“Mi objetivo este año es el Campeonate de España de triatlón.”

¿Cuál es mi objetivo este año? Pues no es otro que centrarme en el triatlón puro y duro y seguir creciendo como deportista federado. Actualmente compito cada fin de semana por el circuito catalán con el objetivo principal de hacer un buen papel en el Campeonato de España de Triatlón que se celebrará en Banyoles el próximo mes de septiembre. Todo esto con mucho sufrimiento, entrenando solo o acompañado de mis amigos y mi peña ciclista, y por supuesto disfrutando de la compañía de mi pareja, Tamara, que siempre que puede no se pierde una prueba y mi acompaña a todas partes.

¡Larga vida al triatlón!